domingo, 21 de septiembre de 2014

Mensaje de Josué Revueltas a la generación 1965-70 de egresados de la Facultad de Filosofía, Letras y Psicología de la universidad Autónoma de Nuevo León.


¿Qué representa para el estudioso de la filosofía -para el estudiante- salir de la universidad? Bien; ha recibido el certificado, el diploma, el título o lo que sea, que lo acreditan académicamente: es un ser modificado, enriquecido por el conocimiento. Pero nadie es culpable de esta modificación: algún libro luminoso, alguna palabra esclarecida hasta el fondo, ciertamente. Sin embargo, es el estudioso mismo quien se automodifica y se autotransforma y quien se convierte en ese ser para el pensar, que le fue mostrado en el aula en la incesante transparentación de la filosofía. El objeto de su estudio no ha sido específico -por cuanto a lo que son el aprendizaje y adiestramiento en otras disciplinas- ya que no asume una parcialidad dada del conocer, sino éste en su esencialidad como conocimiento del conocimiento. No sale de la universidad hacia esto o aquello, a semejanza del médico que sale para el ejercicio de la medicina o el arquitecto para realizar inmuebles. En el estudioso de la filosofía su salir de la universidad es un entrar, un volver, un descubrirse inserto en la universalidad: estuvo ante ella, mientras se apropiaba de cierto número de herramientas; ahora está en ella, inmerso, comprometido con todo su ser. 
      Ante ella, ante la universalidad -ya que únicamente comparecía como un pensar en busca de aquéllas herramientas- no debió aprender nada. Ésta era una de las condiciones presupuestas del conocimiento: el rechazo a toda manipulación ideológica, la puesta en cuestión de todas las ideologías, la libertad en oposición a todo aprendizaje y todo adiestramiento. Pues la filosofía no constituye una destreza o una habilidad particulares, o incluso, ni siquiera una política. Es una constante de la presencia del espíritu, un pensarse de la realidad en la conciencia: la filosofía se sabe, no se aprende. Cuando la filosofía llega a saberse, cuando se sabe, por fin, en el estudioso de la filosofía, éste deja de estar ante ella para situarse en ella, para integrarse e instalarse en su seno: ahora es el traspunte de la filosofía que, libreto en mano (teoría en mano), prepara e indica los elementos de la impugnación filosófica a que hagan su entrada en la escena histórica. Recordemos una definición de Marx: "la manera cómo la ciencia es y cómo algo es para ella, es el saber". El cómo es lo que se sabe, lo resuelve el pensamiento discursivo, racional. Luego, la conciencia filosófica es en acto, en cuanto pensada y que se piensa. Quiere decir: fue, es y será por cuanto razón en movimiento, razón en la historia. 
      La razón, pues, no no es dada. La razón se hace, es una razón devenida, y es el tumulto de la razón que se nos ofrece en la historia y la realidad inmediatas -el mundo que nos rodea, nuestro entorno real- como momentos siempre por desentrañar, repensar y esclarecer, hacia todas las direcciones y todos los tipos (nada deja de ser distinto a lo que es en la tridimensionalidad del tiempo: pasado, presente, futuro). Los hombres hacen la razón y al pensarla en el tiempo la rehacen como razón pensada, con lo que hacen y rehacen también sus realidades históricas. 
     El hombre es el hijo del hombre, autogenético por cuanto a su ser, ontogenético por cuanto al saberse de ese ser en la racionalidad. Esto significa que no se da de otro modo que como praxis, esto es, como acto pensado y que se piensa, como acto que deviene y se autotransforma. Tal saber es la herramienta con que se sale de la universidad para entrar en la universalidad. El certificado, el título, las palmas académicas, por supuesto, son lo que sobra. 
     Respecto a otras profesiones, se sale de la universidad como una conclusión, como algo que termina y se deja atrás. El egresado se dispone para el mejor usufructo de lo aprendido, independientemente de la utilidad social que esto represente. Realizará el principio de todo pragmatismo: "conocer es comer". El estudioso de la filosofía, no. Para éste, conocer es transformar. El primero sale a la práctica; el segundo comparece ante y participa en la praxis. Que tal cosa no sea de otro modo -como debiera- se lo debemos a las estructuras petrificadas de la educación superior. Una reforma universitaria radical presupone superar esta contradicción: humanizar las especialidades (las disciplinas académicas), es decir, universalizarlas. ¿Qué es lo que se contiene en esto? Ante todo, una nueva metodología: el conocimiento no como una colección de datos ni apropiación de técnicas (sin dejar de asumirlos), sino como el saber de su génesis y de su desarrollo en tanto que totalidad concreta: 1] como repensamiento de su historia; 2] como asunción de esta historia en tanto que realidad racional objetiva en movimiento (vgr. el desarrollo de Tolomeo a Copérnico); y 3] como vivencia existencial y apropiación del conocimiento racional en el yo cognoscente como protagonista: autoconciencia del saber que se realiza en su ahora y aquí históricos. Todo esto sea dicho, desde luego, como apunte general y a título de simple indicio. 
     Ahora bien: ¿Por qué alguien egresa de la universidad para el "conocer es comer", y alguien para el "conocer es trasnformar"? La pregunta está dirigida a la realidad objetiva (humana, social, histórica). ella es su condicionante. La realidad solicita al intelectual del mismo modo para insertarse y confundirse en ella como factor de sustentación, que para convertirse en su elemento crítico, en su cuestionamiento. La opción ya no se refiere a ninguna disciplina académica: todos están conminados a elegir, los médicos, los biólogos, los arquitectos, los ingenieros.
     Los egresados de filosofía ya eligieron -no porque sean peores o mejores que los demás, sino porque lo primero que hace la filosofía es ponerlos en el filo de la navaja. No tienen otra tarea, cualquiera sea el punto de vista en que se coloquen, que la de cuestionar. Se plantea, naturalmente, el qué y el cómo de tal cuestionamiento, lo mismo que el qué y el cómo de la realidad, ya que ésta es el objeto cuestionable. 
      Hablábamos del tumulto de la razón, considerada la razón como cosa no dada ni preestablecida, sino que se hace a sí misma, se autogenera en la cabeza de los hombres y se dispara en todos los sentidos y dimensiones posibles del tiempo y del espacio: el pensamiento, así, busca la razón concreta de su tiempo en el mundo que lo rodea, en la realidad inmediata, que se presenta siempre como un todo confuso, caótico, ininteligible, opaco, de seudoconcreciones, de falsa concretidad, o sea, precisamente, de ese tumulto de la razón de donde ésta ha de esclarecerse y precisarse como praxis; esto es, como teoría realizada: memoria y experiencias históricas, conquistas ya obtenidas del pensamiento; y teoría que se realiza: que se transforma en la historia y se subvierte en la praxis objetiva dada, la otra praxis ante la que comparece y con la que se confronta. 
     En esto se expresa el qué y el cómo del cuestionamiento, y el qué y el cómo de la realidad cuestionable: el pensar crítico que niega una realidad acrítica, fija, detenida en las seudoconcreciones de una praxis fetichizada: de una no-praxis, de un practicismo ciego y pragmático donde como única verdad sólo queda la de "conocer es comer". 
       Compañeros de la generación 1965-70 que egresa de la faculta de filosofía, letras y psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León:
        Desde mi lugar de trabajo: la celda donde estudio, preso político en la cárcel preventiva de la ciudad de México, reciban mis más calurosos saludos, mi mas fervientes esperanzas, mi confianza más firme en el futuro socialista y comunista de los hombres, la sociedad donde se realizará el yo cognoscente social, en suma, donde se realizará la filsofía. 
                     
                                                                Cárcel preventiva de la ciudad de México, mayo de 1970  


martes, 16 de septiembre de 2014

La celebración de independencia mexicana como evasión de la realidad.




Así como dice el título es como sucede en la realidad. La celebración de la independencia mexicana, en su sentido simbólico, representa la libertad e independencia cultural y social de México. Nos identificamos como mexicanos al identificarnos con nuestra historia y cultura, y esta fiesta es un modo en que se expresa. Pero no representa la realidad actual de México. La gente se siente orgullosa de ser mexicana cuando habla de su cultura o su historia, cuando come pozole se siente mexicanísimo, pero cuando hablamos de la corrupción, los secuestros, violencia general en el país, narcotráfico, fraudes electorales, políticas contrapublicas y, además, represiones contra la sociedad, es decir, contra los mexicanos (entre otras cosas que puedo olvidar) no nos debería dar orgullo sentirnos mexicanos. Habrá varios narcotraficantes, secuestradores y matones que se sentirán mexicanos y muy orgulloso de serlo. Mas esto es una burla, pues si todos somos mexicanos y todos tenemos la misma base social, histórica y cultural ¿por qué nos haríamos daño entre nosotros?

    Lo mismo sucede con la política en México. ¿Cómo podemos sentirnos orgullosos de ser mexicanos, si hay políticos que ganan al año 2 802 324 pesos, y hay gente que apenas tiene para vivir al día? Si yo ganará eso no me quejaría, pero el problema no es uno, sino la sociedad. Si hay trabajos formales mal pagados, las personas preferirán los trabajos delictivos. La opción primera es cruzar la frontera y trabajar en estados unidos, pero ahora la otra opción es vender droga o ser matón. Siempre hay demanda de la droga, y al no estar legislada su precio varía. También ser político es una buena opción. 

     Hace poco un señor llamado Cuauhtémoc Gutiérrez que era dirigente del Partido Revolucionario Institucional(PRI), operaba una red de prostitución, esta red pudo ser detenida y desmantelada, pero el sujeto sigue libre y sin tomar responsabilidad su partido de este señor. Algunos dirán que esto es un suceso único, puede ser pero no seamos pendejos, PRI es sinónimo de encubrimiento, corrupción y represión. Acaso ya olvidamos que es el mismo ṔRI que ha autorizado y hecho matanzas como Acteal, Tlatelolco o la matanza de Atenco, sólo por nombrar los más conocidos. Además, recordemos que Carlos Romero Deschamps, Andrés Granier, Humberto Moreira, Tomás Yarrington, entre otros pertenecen al mismo partido(PRI) y son considerado como ladrones, corruptos y estafadores de la sociedad mexicana. Este partido político es tan nefasto e hipócrita que no cambia ni cabiará su nombre, pues representa la sociedad política que vive a expensas de los demás. 

    


   
     Si hay algo que celebrar en México, es que podemos vivir bien mientras no nos toque la violencia que impera en México. Lo que significa vivir miserablemente, pues vivir rodeado de violencia no es vivir plenamente, sino vivir evadiendo la realidad. Por lo tanto, aquellos que celebren como mexicanos ¿hasta cuándo abrirán los ojos y se darán cuenta de que México es un país fascista? Podemos estudiar y trabajar, pero no estamos libres de estudiar y trabajar libremente, sino que tenemos que adecuarnos a las prácticas sociales que son violentas. Que un diputado tenga mejor salario que un maestro, muestra que la "élite política" es más importante, cuando en una sociedad el trabajo de formar a un individuo libre sería la más importante de todas las profesiones. Por lo tanto, yo no me siento orgulloso de haber nacido, ni de pertenencer,  a una nación mexicana como la actual. 
    El grito de independencia tiene su valor, pero cuando este grito se vuelve encubridor de una sociedad dominante, este grito se transforma en una puerta de escape por donde el mexicano cada año sale corriendo, y cuando vuelve a la realidad de su vida empobrecida y jodida, se da cuenta que la situación va mal. Pero hay una respuesta a todos estos problemas: tú tienes que trabajar, superarte, el cambio está en ti. Esto tiene su racionalidad, pues uno es responsable de su actuar, pero en la sociedad, el individuo no puede actuar por sí solo, tiene que relacionarse con los demás. Si únicamente pensamos en nosotros y nos tomamos como principio de cambio, negamos a los otros tanto su ser como su posibilidad de realizarse. Entonces, en este solipsismo social el error recae en que nos tomamos como medida, y si los otros no pudieron fue por su culpa. Más egoísta no puede ser esa idea, e incluso, he aquí el arma secreta del gobierno mexicano: que los individuos entre ellos no se ayuden, en cambio, nosotros como partido claro que nos ayudaremos. No nos engañemos, ellos como conjunto ideológico claro que se ayudan entre sí, por eso el sistema político encubre igual corruptos que asesinos. Yo no me siento orgulloso de ser mexicano por la sociedad en que vivimos. Sentirme orgulloso un día entero de haber nacido en México es evadir una realidad que atenta contra los valores de la libertad e independencia, pues al ser participe del grito de independencia niego mi libertad para pensar críticamente. Este grito no tiene más que un sentido a medias mientras la sociedad siga siendo injusta. 


miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Cómo aparentar ser culto?

 
Esto es muy sencillo, y siempre se ha hecho, pues a nadie le gusta pasar por idiota. Además, quién no gusta de estar en las reuniones y expresarse con las frases más cultas del momento que muestren nuestro ingenio y cultura, pero sin serlo. Antes, se tenía que repetir discursos o escritos que condensaban en pocas palabras lo que gruesos volúmenes apenas lograban decir. Pero ahora, con la televisión, el Internet y las redes sociales, se ha facilitado el asunto. Ya no deben mortificarse por tener que leer o escuchar aburridos discursos, e incluso tomar clases. No, sólo deben repetir lo ya descrito por los medios masivos de comunicación: en las redes sociales abunda la repetición de la información sin la reflexión. Te quieres ver como un profundo lector de literatura universal, nada más tienes que buscar un meme o imagen con alguna frase de algún autor y publicarlo, no importa si dice algo que tu nunca leerás o entenderás, y mejor si no lo entiendes, así te mostrarás como pensador de altura. Si quieres aparentar ser un gran crítico de la sociedad, repites el proceso: buscas una imagen con alguna frase crítica -o que aparente serlo- y la publicas; recuerda, toda frase que vaya contra el gobierno o el sistema político actual es crítico. No importa si te gusta comer en Macdonalds, manejar tu auto último modelo, salir de vacaciones a lugares exótico o ir a cines comerciales, las frases que pongas no representarán tu verdadero yo. Tu vida tal como es está bien, no debes cambiarla, lo único que harás es colocarte un disfraz. Y si alguien intenta criticarte, no te apures, esa persona puede ser que también aparente ser algo que no es. Eso sí, para seguir a la moda, acuérdate de siempre buscar noticias del último escritor muerto, publicar que has leído todas sus obras, buscar frases de él y repetirlas hasta que el luto pase, así te mantendrás cual crítico literario; si es filósofo  o sociólogo mejor, pocos leen las obras de estos completas. No te apures con que te descubran, ya que la mayoría sólo lee noticias de lo que dicen que dicen los autores, serás un opinólogo al poco tiempo y podrás hablar de todo sin saber nada.